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RENACIMIENTO

DE LA EDAD MEDIA AL RENACIMIENTO

El pasaje de la Edad Media a la Moderna consistió en el avance de la razón y el cambio de la economía natural por la monetaria. La burguesía fortalecida concibió políticas para consolidarse. El campo era el centro socioeconómico de comunidad medieval; la ciudad, el eje de la sociedad renacentista.La literatura se liberó de lo religioso y se constituyó en práctica social autónoma. 
Italia se adelantó dos siglos al resto  de Europa en la resignificación del mundo clásico. Independizándose del sello de la Iglesia, el modelo clásico reaparece con los sentidos que convienen a la burguesía en ascenso. El ideal renacentista es, sobre todo, florentino. Ya en el siglo XVI, los cánones  de la Italia renacentista se imponían internacionalmente.
El mecenazgo existió desde fines  de la Edad Media al Renacimiento. Los Médicis, gobernadores  de Florencia durante  el Renacimiento, protegieron  a muchas figuras relevantes. Lorenzo de Médicis, apodado  el Magnífico, prototipo del mecenas, protegió las artes y la literatura.
Junto con el poder de la burguesía europea, en la Baja Edad Media surge el Humanismo, a través  del cual la burguesía encauza  su visión del mundo. El ideal del humanismo  era el del hombre universal,  y el medio más adecuado para encarnarlo era la razón. La literatura de Europa se apropió  de las novedades que procedían  de Italia. 
Johannes Gutenberg instaló  la primera imprenta en Maguncia,  en 1450. La imprenta se propagó rápidamente durante el siglo XV y comienzos del siglo XVI. Esto democratizó la lectura. Así se difundieron rápidamente textos como El príncipe,  de Maquiavelo, y El elogio  a la locura, de Erasmo. 
Francesco Petrarca (1304-1374) nació en Arezzo, Italia. Dedicó su vida a estudiar  y a la literatura. Se lo considera  un precursor del humanismo por representar una clara ruptura con la tradición medieval: estudió los textos con actitud crítica, volvió la mirada a los antiguos y siguió las pautas de la retórica clásica. Sus poemas fueron reunidos  en un Cancionero.
Giovanni Boccaccio (1313-1375) nació cerca de Florencia. Optó por la actividad literaria  y consideró a Petrarca su maestro, pero a diferencia de él percibió  la unidad antigua grecolatina  y encargó la traducción de La Ilíada y La Odisea.  Escribió en italiano la mayoría  de sus obras, entre ellas Fiammeta y el Decamerón
Geoffrey Chaucer (1340-1400) nació en Londres. En 1359  fue a Francia, a la guerra donde estuvo como prisionero durante un año. Quizás así haya conocido la literatura francesa. En 1370, Chaucer trabaja con el decasílabo francés  en Los cuentos de Canterbury y consagra la métrica inglesa. Chaucer es considerado el último de los trovadores  y el primer autor en lengua inglesa, a partir del trabajo  literario con su dialecto. Su modelo fue Virgilio. También admiró a Dante, Petrarca  y Boccaccio.
LA LÍRICA
Italia tomó como referente la literatura de la Roma clásica, en la que  se destaca la obra de Horacio,  y la fundió con la lírica provenzal. A partir de allí, se organizan tópicos  y temas (muchos mitológicos), procedimientos latinizantes  y recursos cancioneriles  (como el retruécano). En España, Boscán y Garcilaso toman el modelo petrarquista  y escriben sonetos y canciones. 
Los géneros líricos italianos son, entre otros, el soneto y la canción. El soneto se compone de catorce versos de once sílabas y rima consonante que están estructurados en dos cuartetos  y dos tercetos. La canción se compone por  un número indefinido de estrofas llamadas estancias. Cada una está formada por versos heptasílabos  y endecasílabos, combinados libremente. 
Además de la nueva musicalidad, la poesía renacentista se basa  en el sistema de tópicos que Italia tomó de la Roma clásica.  Los tópicos más importantes son:
Carpe diem
Se invita a “gozar el hoy”. Se liga con: 1) La conciencia
del paso del tiempo, que expresa otro tópico, el
fugit tempus (“el tiempo huye”).
2) La conciencia de lo cambiante de cualquier estado terrenal, cuyo símbolo es la Rueda de la Fortuna.
Locus amoenus
El “lugar agradable” (prado con elementos invariantes: sombra, río, verdor) es representación del sitio
de la subjetividad poética.

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