EL ROMANTICISMO

La Revolución francesa implicó la apropiación de poder político por la burguesía y la caída
de la monarquía. Romanticismo, Realismo y Naturalismo son las tres estéticas que se delinean durante el siglo XIX.

El siglo de la burguesía

El siglo XIX se manifiesta como el símbolo de la clase burguesa europea: desde su consolidación y apogeo hasta la crisis terminal.

El punto de partida de este proceso es la Revolución francesa (1789). Su conclusión se da en 1914 con la Primera Guerra Mundial.

Después de 1789 la burguesía se consolidó como un sector dominante e impuso unas pautas diferenciales basadas en el patrimonio material y en el prestigio social.

El romanticismo es un movimiento estético que estalló en Europa en 1800, se propagó impetuosamente a partir de 1830 y alcanzó su evolución hacia 1850.

El Romanticismo instaló una concepción más libre y dinámica del quehacer poético que la que planteaba la doctrina clásica.

El Romanticismo exaltó la facultad imaginativa y el desborde emotivo. Además rescató la expresión
individual y subjetiva en contraste con la circunspección del formalismo clásico.

Igualmente, resaltó la búsqueda de lo extraño, exótico, pintoresco y apasionado.

Hubo un retorno al arte medieval, se dio la entronización de la naturaleza y el rechazo de la artificialidad mundana.

El Romanticismo propone que tanto el funcionamiento del cosmos como el comportamiento individual y social del ser humano y la tarea de creación artística son manifestaciones de un mismo proceso dinámico.
Para los románticos, la imaginación organiza el caos de las sensaciones para conocer orgánicamente la realidad, pero también engendra la poesía.

Esta teoría tiene como consecuencia el hecho de concebir la imaginación como la expresión más elevada del ser humano.

El Romanticismo Alemán

Entre 1770 y 1830 (la llamada Edad de Goethe), la literatura y la filosofía alemanas realizan un significativo
aporte a las culturas nacional y universal.

La actividad intelectual se preocupa por el hombre como ser vivo, portador de humanidad.

Este proceso de modernización cultural encuentra uno de sus hitos en el Sturm und Drang, movimiento que, a partir de 1770, representa el “despertar” de las letras alemanas.

Entre 1770 y 1830 (la llamada Edad de Goethe), la literatura y la filosofía alemanas realizan un significativo
aporte a las culturas nacional y universal.

La actividad intelectual se preocupa por el hombre como ser vivo, portador de humanidad.

Este proceso de modernización cultural encuentra uno de sus hitos en el Sturm und Drang, movimiento que, a partir de 1770, representa el “despertar” de las letras alemanas.

Romanticismo y Literatura Nacional

El Romanticismo descansa en la convicción de que la fuerza de las naciones debería provenir de una transformación espiritual activa frente al instinto y la naturaleza.

En este empeño, los románticos opusieron el reino de los sueños a la cruel realidad y destacaron el papel decisivo del Yo: el poeta es creador absoluto de su mundo poético.

Al promediar el primer cuarto de siglo, el Romanticismo triunfa plenamente. En la década que sigue a 1825 triunfan las obras Cromwell y Hernani, de Víctor Hugo, imponiéndose sobre las Harmonías de Lamartine y la novela Rojo y Negro de Stendhal.

Se trata entonces del realismo romántico, configurado por algunas obras que participan de algunos rasgos propios del Romanticismo, pero a los que se añade una tendencia realista.

Hegemonia de la Novela

La novela conocerá un auge de público, debido a la extensión de sus temas, a la publicación por entregas o en folletín en diarios, al alquiler de libros y al éxito alcanzado por algunas novelas, además del crecimiento del público lector.

El siglo XIX encuentra sus rasgo literario distintivo en el novelesco.

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